Vivir es una frecuencia de emociones que generan ondas y dejan huellas en el universo, es la prueba de que alguna vez habitamos un suspiro en esta tierra. En ese pasear por la vida nos desdoblamos, cambiamos, mutamos, reconstruimos una versión nueva que algunos llaman evolucionar.
En mi infinito derecho de creer, creo que aún no estamos perdidos en esta vida como humanidad, que todavía hay más gente buena y personas que: buscan su mejor versión.
Pero también me cruje la violencia, la maldad, los malos actos de esa parte oscura que todos los seres que nos llamamos humanos tenemos y si no dominamos, destruyen sin cauce.
Soy consciente que entre el bien y el mal hay un hilo casi transparente, ambiguo, del que nadie habla, pero existe y no es desconocido. La verdadera revelación está en saber que puedes cruzar, pero eliges quedarte en el lado donde a nadie dañas.
Vivir, vivir y dejar vivir es una frase que a veces parece que está en latín, pero es la clave para poder dormir en paz.